¿Sabías que tu tarifa indexada puede triplicar el precio en un día?
Si eres uno de los muchos españoles que ha optado por una tarifa indexada para tu suministro eléctrico, es probable que te hayas llevado algún susto al revisar tu factura. En el artículo de hoy queremos ayudarte a entender cuál puede ser el motivo de esos sustos y cómo evitarlos. ¿Estás preparado para iluminar tu factura de la luz?.
¿Qué es una tarifa indexada?
La tarifa indexada, también conocida como el precio por hora de consumo, cambia cada hora según el precio de la energía en el mercado mayorista, también conocido como ‘pool’. Por tanto, lo que pagas por tu electricidad no es un precio fijo, sino que varía en función de la cantidad de energía que se consume en el país a cada hora del día.
¿Por qué puede ser problemática una tarifa indexada?
La ventaja evidente de una tarifa indexada es que puede permitirte pagar menos por tu electricidad si consumes la mayor parte de ella durante las horas del día en que los precios son más bajos. Sin embargo, la principal desventaja es que, si el precio de la energía en el mercado mayorista aumenta de forma significativa en un día concreto, puedes acabar pagando mucho más de lo esperado por la misma cantidad de electricidad.
En el peor de los casos, el precio del ‘pool’ puede incluso llegar a triplicar su valor habitual en un solo día, lo que se reflejaría en tu factura de la luz si estás en una tarifa indexada.
Tips para evitar los sustos con la tarifa indexada
Para evitar los picos de precios altos de las tarifas indexadas se pueden seguir una serie de recomendaciones:
En primer lugar, es fundamental comparecer con atención las tarifas de los diferentes proveedores de electricidad e intentar anticipar en qué horas del día es probable que consumas más energía. Recuerda, no toda la energía es igual de cara a todas horas.
En segundo lugar, si es posible, intenta ajustar tus hábitos de consumo para utilizar más energía en las horas del día en que los precios suelen ser más bajos, es decir, por la noche y primeras horas de la mañana.
Finalmente, considera la posibilidad de cambiar a una tarifa fija. Aunque pueden ser más caras de entrada, te protegen de los aumentos de precios en el ‘pool’ y te dan seguridad de que no sufrirás picos de precio.
Aunque las tarifas indexadas pueden parecer atractivas por su potencial para permitirnos ahorrar en la factura en algunos momentos del día, también conllevan el riesgo de sorpresas desagradables en forma de facturas de luz inesperadamente altas. Si te importa la tranquilidad más que el ahorro máximo potencial, una tarifa fija puede ser una opción más segura para ti.